Por Iñiguin
Querido Papanatas, ya veo cual es tu táctica, la del insulto fácil y la descalificación, igualico que los habitantes de Telecinco, deja de ver sálvame que ya te empiezo a encontrar un cierto parecido mental a Karmele, cambia de cadena y ponte a ver algo de fútbol ya que tus predicciones fallidas así lo atestiguan, pleno de los equipos vascos, victoria del barca, vamos que Rappel estuvo mas cerca de acertar lo del terremoto del 6 de Julio.
Visto que la innovación te hace perder los papeles, te produce verborrea y te hace picarte más que un condón de pela volveremos a lo de antes.
Osasuna, aunque arbitre quien sea, ganará, la Real sintiéndolo mucho perderá además los del Barca llevan toda la semana llorando de los árbitros, el athletic ganará al espanyol, para seguir en mi línea el Mandril perderá por goleada y además el atletico perderá y otra vez que nos pondremos delante de ellos.
AUPA ROJILLOS.
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Por Txabiruelas
Quiero las chuletas con clembuterol como las de de Contador. Así matamos dos pajaros de un tiro, jejeje. No me ha llamado la atención los ataques de histeria colectivos que se han sucedido en España, por la sanción por dopaje a Contador y las posteriores risas que se han hechado los Gabatxos por los sketch de los guiñoles al respecto. Los españoles siempre han tenido una necesidad especial de estar continuamente repitiendose lo buenos y extraordinarios que son debido a su complejo de inferioridad histórica. Dos apuntes al respecto.
Antes de sacar la bandera de la madre patria para atacar a los nada simpáticos Franceses, algunos deberían perder, o ganar según se mire, unas horitas viendo como han puesto los mismos guiñoles a sus deportistas cuando les han pillado con el carrito del helado. ¿Porque deben ser los españoles diferentes?
Segundo apunte. Me solidarizo con el pobre carnicero de Irun al que acusaron de vender la chuleta más famosa de la historia de España, intentando arruinar un negocio y creando, a este sí, un problema de dimensiones catastróficas para el y su familia. Suerte que este buen carnicero al que algún día visitaré para comprarle 4 chuletas que las pagará mi amigo Iñiguin debido a la perdida continua de alguna de sus apuestas, tenía su trazabilidad perfectamente realizada y así, se pudo demostrar, que el tramposo no era el carnicero, era ese ciclista al que todos beneran como si fuera el mismisimo mesias, Contador.
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