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Iruñea-Pamplona



Igor Arroyo

Navarractual entrevista a Igor Arroyo, responsable del sindicato LAB en Nafarroa, sobre la situación del sindicalismo más combativo y comprometido

Parece que en EH el impulso social que han tenido las movilizaciones en países como Grecia o Francia no se ha dado, ¿se mira con cierta envidia?

La respuesta popular frente a la ofensiva capitalista que se está produciendo en diferentes países de Europa depende, al menos, de tres factores: primero, la cultura sindical y política de la clase trabajadora; segundo, la correlación de fuerzas entre clase trabajadora y patronal; y tercero, el alcance de la agresión capitalista. En Grecia existe una izquierda de las de verdad, organizada política y sindicalmente, y además la agresión está siendo brutal; de ahí que lleven ya más de diez Huelgas Generales con un seguimiento masivo. En Francia saben que movilizándose son capaces de condicionar las decisiones del Gobierno y por eso se mueve la gente. En cambio, en el Estado español hay dos sindicatos, UGT y CCOO, que llevan tres décadas desactivando y manipulando a la clase trabajadora y no tienen escrúpulos para firmar la jubilación a los 67, un caso único en toda Europa. Por suerte, en Euskal Herria existe otro sindicalismo, que sí defiende los intereses de la clase trabajadora, que sí apuesta por la confrontación con el Capital, y que en la medida de sus posibilidades está dando pasos importantes para cambiar la situación. Aquí no hay ni el nivel de movilización que existe en Grecia y Francia, ni el nivel de desmovilización que existe en España, porque éste es un país diferente con su propia cultura sindical, correlación de fuerzas y situación.

LAB se está manteniendo firme en este proceso de crisis, “estafa mundial” en temas como los EREs, ¿Qué coste está teniendo esta postura para el sindicato?

Somos conscientes de que la postura de LAB frente a los EREs es complicada, porque decimos lo que todo el mundo sabe pero además tratamos de actuar en consecuencia. Todo el mundo sabe que muchos EREs no tienen ninguna justificación, que se trata de una maniobra de la empresa para aumentar sus beneficios a costa de la plantilla. Para neutralizar la reacción sindical ante los EREs, someten a la representación sindical a un chantaje: o firman los despidos con mayores indemnizaciones o la gente se irá a la calle igualmente, pero con la indemnización mínima, porque “de todas formas el Gobierno autorizará el ERE”. Es decir, la disyuntiva que se nos plantea es: o aceptamos y por lo tanto nos convertimos en cómplices de los ERE o sino castigarán a nuestra gente para que se ponga en contra nuestra. Así que los demás sindicatos suelen optar por la primera opción. Y de esta forma se alimenta el círculo vicioso de los despidos: la representación sindical firma los despidos porque sino el Gobierno de Navarra firmará los despidos y el Gobierno dice que firma los despidos porque el 95% de los EREs llegan a su mesa con la firma de la representación sindical. Se trata de un ejercicio de hipocresía brutal por parte de la patronal y del Gobierno. Nosotros en cambio planteamos un doble no al chantaje patronal: ni aceptamos el ERE, ni aceptamos que la gente se vaya en peores condiciones. Y pensamos que si todos los sindicatos se mantuvieran en esa línea, no se aprobarían muchos de los EREs que se aprueban actualmente, existiría mayor conciencia de clase y mayor fuerza para confrontar con la patronal. Dicho de otro modo: para llegar a Francia y Grecia, hay que pasar la prueba del algodón, la prueba de los EREs. No tiene sentido aceptar las exigencias patronales en las fábricas para luego protestar contra esa patronal en la calle. Esto no quiere decir que nos cerremos a los acuerdos con la patronal, de hecho en empresas como KYBSE hemos conseguido acordar alternativas sin despidos. Pero siempre desde la fuerza que otorga la confrontación y sin rebasar líneas rojas como la de no firmar los despidos de los compañeros.

Procesos como el de Dynamobel  y la postura que mantuvo el sindicato LAB desde fuera se pueden ver como suicidas, ¿Cómo se vivió desde dentro?

LAB se enfrentó en Dynamobel al chantaje que he mencionado. La empresa tenía beneficios pero quería hacer una limpia para posteriormente contratar gente en peores condiciones. Es algo que ya hizo Koxka, donde actualmente trabajan más eventuales que los 190 trabajadores despedidos hace tres años. En Dynamobel, el propietario Alfredo Troyas llegó a ofrecer al Comité (en forma de indemnización para los 49 despedidos) más de 500.000 euros por encima del mínimo legal. Quería acallar así las irregularidades y los beneficios de los últimos años. Pero la mayoría del Comité pertenecía a LAB y se negó a aceptar los despidos. Además, hizo propuestas alternativas como la salida temporal voluntaria con retorno garantizado. Esta es una fórmula que LAB propuso y acordó en KYBSE hace tres años, evitando 200 despidos. En el caso de Dynamobel, Alfredo Troyas se negó a entrar en cualquier tipo de acuerdo y mantuvo la exigencia de despidos, así que el ERE llegó al Gobierno de Navarra sin acuerdo del Comité. Los trabajadores y trabajadoras de Dynamobel se movilizaron en 15 ocasiones, 7 de ellos se encerraron durante 13 días en la Iglesia de San Lorenzo, hablaron con todos los partidos y sindicatos (excepto UGT y CCOO, que no acudieron a la cita). Recogieron muchísimos apoyos, desde la izquierda abertzale hasta partidos de derecha como CDN o PPN. Fue unánime la petición de la sociedad al Gobierno para que no aprobase los despidos. Finalmente, el Gobierno autorizó 36 de los 49 despidos e instó a la empresa a que mantuviese su última oferta económica para los despedidos, para tratar de paliar la alarma social que generaría su injusta resolución. La empresa disfrazó esta exigencia del Gobierno como “acuerdo” con UGT, en un burdo intento de ocultar el fracaso de su estrategia. Pero la historia real era otra: la plantilla de Dynamobel había anulado el chantaje y evitado 13 despidos. Y la batalla continúa: LAB ha recurrido la decisión del Gobierno de autorizar el ERE, cuestión que querían evitar obligando a la representación sindical a firmar el “acuerdo”.

¿Estaba esperando el consejero una situación como esta en una empresa con mayoría de LAB?

Como consecuencia del chantaje, son pocos los EREs que llegan sin acuerdo al Gobierno de Navarra. En el caso de Dynamobel, Alfredo Troyas había puesto a un tiburón experto en negociaciones difíciles, el abogado Ayesa, para tratar de enfrentar a la plantilla con la representación de LAB y obligarle a firmar los despidos. Le salió el tiro por la culata y la patata caliente llegó al Gobierno de Navarra. Estaban en un aprieto. Por una parte, debía ser fiel a la alianza de hierro entre UPN y Patronal (Miguel Sanz y Yolanda Barcina habían comido unos días antes con el mismísimo Alfredo Troyas). Pero por otra, también sabemos que necesita de los votos de la ciudadanía y de cierta popularidad. La plantilla de Dynamobel fue capaz de conseguir una presión tal, que el Gobierno de Sanz tuvo que medir su decisión para dar una de cal, pero también, otra de arena. Ya se logró con el primer ERE de Dana, hace tres años, tras un diciembre caliente (Marcha de Ororbia, Acampada de Sarasate, manifestación de 5.000 personas a convocatoria de LAB el 20-D): hasta CCOO se negó a firmar el ERE y el Gobierno lo aceptó pero manteniendo la última oferta empresarial. También tenemos el caso de Dura, cuyo ERE fue rechazado en primera instancia por el Gobierno al entender que se trataba de una deslocalización (posteriormente los demás sindicatos firmaron).

Los trabajadores y trabajadoras siguen insistiendo en la unidad sindical como solución a muchos de los problemas, ¿Será algún día posible?

Actualmente ya se están produciendo dos procesos de unidad. Por una parte, desde 1995 asistimos a la unidad contranatura de UGT y CCOO con Patronal y UPN. Han conformado el holding de la concertación social, en el que UGT y CCOO se subordinan a los intereses de la derecha a cambio de subvenciones y prebendas. Hasta ahora habían vendido muchos principios y victorias históricas de la clase trabajadora; con la aceptación de la jubilación a los 67 han roto todas las marcas. Numerosos afiliados y delegados se han desmarcado de esta decisión, algunos de ellos públicamente. Pues bien, deben dar un paso más y romper el carnet de afiliado, porque seguir afiliado a UGT y CCOO supone aceptar la reforma de pensiones. Por otra parte, se está avanzando en el proceso de unidad entre los sindicatos que sí quieren defender los intereses de la clase trabajadora. Tomando en cuenta a Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa, más del 50% de la representación sindical corresponde a LAB y ELA. Y esa masa social ya está en marcha, con tres Huelgas Generales, multitud de movilizaciones y propuestas realizadas. Con la reforma de las pensiones, también el sindicato gallego CIG ha decidido romper amarras con UGT y CCOO. Crear una alternativa a UGT y CCOO en cada nación es la única manera para recomponer la unidad de clase. Se trata de una apuesta a largo plazo, donde no existen atajos.

¿Como se encuentran las relaciones con ELA y hasta donde puede llegar esta unidad?

Somos dos sindicatos con dos concepciones sindicales diferentes, tanto en la negociación colectiva y los EREs, como en la forma de abordar las relaciones con el movimiento popular o la lucha por los derechos de este pueblo. Paso a paso, estamos construyendo una agenda común. Hemos organizado tres Huelgas Generales, otra más en las administraciones públicas, hemos recogido más de 100.000 firmas por un Decálogo de medidas ante la crisis, hemos organizado manifestaciones y actos... Cada paso que damos abre al posibilidad a un nuevo paso. Y tras la Huelga General contra la reforma de las pensiones, yo creo que existe una demanda popular al bloque sindical liderado por LAB y ELA, que más allá de la respuesta seamos capaces de ofrecer una vía alternativa sólida para cambiar el modelo económico y social en Euskal Herria. Ese es el reto que debemos resolver en estos momentos.

LAB y CCOO según datos publicados en Diario de Noticias son los 2 sindicatos que suben, ¿es un premio de la clase trabajadora al sindicalismo combativo que LAB plantea?

CCOO está aumentando su representación a costa de UGT, como consecuencia de una política de extensión sindical más agresiva. Por otra parte, observamos una tendencia al alza de LAB, a pesar de los innumerables obstáculos que nos pone la patronal para presentar nuestras listas. No quiero obviar este asunto porque es gravísimo: en esta supuesta democracia no se respetan las libertades sindicales. Es algo que todo el mundo sabe y que el Gobierno de Navarra permite de manera vergonzosa. Numerosos empresarios impulsan listas de UGT y CCOO, a la vez que amenazan a los trabajadores para que no opten por LAB. Pero el tiro les está saliendo por la culata. Por ejemplo en Koxka, donde se cepillaron la lista de LAB de las últimas elecciones, hemos conseguido dos delegados. En Faurencia-Arvin, donde UGT-Metal organizó una operación para dar la vuelta a la mayoría que tenía LAB en el Comité, echando a sus anteriores delegados por “izquierdosos” y metiendo a docenas de eventuales de su cuerda, hemos reeditado la mayoría (6 delegados de 9 en el taller). En la tercera mayor empresa privada de Navarra, Jangarria (903 trabajadores), hemos obtenido casi la mitad de los votos emitidos, 9 de 21 representantes. Todos estos datos nos indican que hay muchos trabajadores y trabajadoras que apuestan por la línea sindical de LAB. Nos acercamos al 13% de la representación en Navarra y este porcentaje sería mucho mayor a no ser por los pucherazos que organizan empresarios, UGT y CCOO en muchas empresas.

¿Cómo se ve desde LAB la nueva situación política?

En los 70, la clase trabajadora en Navarra y en general en Euskal Herria apostaba por un cambio de raíz. Exigía mejores condiciones laborales, libertades sindicales, derechos civiles y políticos, una democracia verdadera donde fuéramos dueños y dueñas de nuestro futuro. La derecha que había mandado en Navarra tras 3.000 fusilados y durante 40 años de Dictadura, diseñó una operación para mantenerse en el poder. Cedieron en algunas cuestiones para calmar el empuje de la izquierda, ficharon a Urralburu y compañía y se aseguraron el control de los resortes del poder. Desde entonces, los cuatro jinetes del Capitalismo han mandado en Navarra: Patronal, UPN, Opus Dei y Diario de Navarra. PSN, UGT y CCOO se limitan a hacer de comparsa. Un sector social, aglutinado en la izquierda abertzale, se negó a aceptar esa transición amañada donde falangistas y requetés se ponían el traje de demócratas y seguían imponiendo su ley a las clases populares. Así que tanto el Estado como los navarristas se han empeñado en criminalizar a la izquierda abertzale y reducir el problema vasco a un problema antiterrorista. Se ha impuesto una auténtica Dictadura a un sector social de la población, negándole el derecho al voto, a la organización política, a la tranquilidad de dormir sin temor a ser llevado a los calabozos de la Guardia Civil. Con el cambio de estrategia de la izquierda abertzale, se ha resquebrajado también la estrategia del Estado español. Esto no quiere decir que el Estado vaya a admitir de buena gana que hay que solucionar el conflicto político y dar la palabra al Pueblo. Al contrario: si no existe una activación y presión popular, el Gobierno del PSOE tratará de dirigir el proceso hacia un mero desarme de ETA en el marco de la Constitución española. Así que es necesaria la activación social para, tal y como menciona en el Acuerdo de Gernika, establecer en primer lugar un escenario mínimamente democrático y en segundo lugar un acuerdo político que otorgue a Euskal Herria la capacidad de decidir sobre su futuro. Y en todo esto Navarra tiene un papel central. El próximo año se cumple el Vº Centenario de la conquista militar de Navarra. Desde 1512 hemos sido una colonia de España, se nos ha negado el derecho a decidir nuestro futuro. Ya es hora de romper las cadenas, las de fuera, que atan Navarra.

¿Que se puede aportar desde LAB a este proceso?

Los trabajadores y trabajadoras navarras son los más interesados en que haya un cambio político. Sin cambio político, las decisiones sobre nuestras pensiones y nuestras condiciones laborales se seguirán tomando en Madrid, y sufriremos recorte tras recorte. Sin cambio político, la patronal seguirá campando a sus anchas en Navarra. Queremos un modelo económico y social al servicio de la clase trabajadora y para ello reivindicamos el derecho a decidir. Frente a la crisis, el Gobierno español ha dado su respuesta: Madrid y Mercado. Nosotros planteamos lo contrario: Iruñea y Clase Trabajadora. Es hora de optar entre estos dos planteamientos estratégicos. Y LAB va a hacer todo lo que está en su mano para organizar a los trabajadores y trabajadoras en la segunda dirección. Aquí trabajamos, aquí debemos decidir.


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